Where She Is

Aventuras y desventuras de una española en Suiza

October 10, 2011

Sigo buscando…

ese vestido idóneo para mí.

Tuve que suspender la búsqueda durante meses por razones externas, por excusas impuestas. Pero no nos engañemos, fue sólo un aplazamiento temporal y no significó que lo olvidara por un instante o que dejara de suspirar por los vestidos que a menudo otras lucen.

 Y ahora que vuelvo a mi búsqueda, no puedo dejar de hacerlo con un deje de pesimismo. Desde la posición de alguien que anhela y no consigue, que busca y no encuentra.
Aún a sabiendas de que tarde o temprano llegará, de que la paciencia es la madre de todas las ciencias, una espinita clavada en algún punto indefinido de mi ser, no deja de repetir -callada pero constantemente- que ojalá tuviera ese vestido ideal ya.

September 8, 2011

Al teléfono, en alemán

Tres años y medio viviendo aquí. Numerosos cursos de alemán después. Incluso un título que acredita haber pasado un examen oficial…

 Y aún así, cada vez que debo descolgar el teléfono y hablar en alemán, el corazón se me acelera, las manos me sudan y el puso me tiembla al intentar anotar.

 Curiosamente, es un estado de agitación que sólo se da cuando las llamadas son formales. Con mi suegra puedo estar media hora al teléfono sin problemas.

Hoy, después de semanas posponiéndolo, buscando excusas absurdas o haciéndome la olvidadiza, he llamado al médico.

En el primer intento, después de decir muy rápido y todo junto ‘BuenastardessoyAnulYlosyquisieraunacita’, lo único que me ha respondido ha sido el bip-bip de la línea rota al otro lado. Quiero pensar que se ha cortado, que una ya no puede fiarse de las líneas de telefonía fija, y no que simplemente no han entendido ni jota y me han colgado.

 En el segundo intento, con un hilo de voz y estado casi febril, he conseguido hacerme entender y que me dieran una cita. Para dentro de un mes y medio. ¡Viva la sanidad privada de este país!

 He marcado el día en rojo en el calendario. No vaya a ser que se me olvide y tenga que volver a pasar por el suplicio de descolgar el teléfono y hablar en alemán.

July 8, 2011

A mi yo de 2005

A veces me gustaría poder encontrarme cara a cara con la Anul de 2005, con aquella novata recién llegada a Suiza, con aquella chiquilla y sus planes de futuro.

 Y quisiera quitarle esos pájaros de la cabeza y hablarle de esas convicciones tan arraigadas y convencerla para que no fuera por ahí proclamando ‘yo no soy de ésas’.

 Y decirle que un día cualquiera de verano, cuando crees tener todos los cabos atados, la vida puede dar un vuelco y en un pestañeo tirar por tierra todas tus teoría, tus grandes creencias.

 Y contarle que en ocasiones hay que dejarse llevar, hay que olvidarse de todo y sólo ver su propio reflejo en otros ojos, pese a esas convicciones, pese a esos pájaros en la cabeza.

 

A veces me gustaría poder encontrarme cara a cara con la Anul de 2005 para mostrarle que su mundo de 2011 es de otro color.

 

January 20, 2011

Ni de aquí, ni de allí

Horas antes de salir camino a Barcelona, con la maleta casi llena, mi suizo me pregunta:

- ¿No te llevas pijama?

- No, creo que todavia tengo alguno allí.

Él me mira divertido y me dice:

- Ya no no lo llamas ‘casa’. No dices ‘tengo alguno en casa’. Sólo lo llamas ‘allí’.

Me quedo algo perpleja ante el comentario y entonces me doy cuenta que mis palabras han cambiado porque mis sentimiento también lo han hecho.

Ahora, Suiza es mi casa. He tardado tres años en que así sea y aunque duela, España se ha convertido en sólo ‘allí’.

October 25, 2010

Apéros y celebraciones

Debe ser porque aquí hay pocos festivos. O porque cualquier excusa es buena para descorchar una botella. La cuestión es que si hay algo que celebrar, se celebra. Ya sean cumpleaños, despedidas o que España ha ganado el mundial.
Un email es suficiente y todos, reunidos en la cocina, chocamos unas copas con otras, hablamos del tiempo y perdemos una hora tras otra.

Yo pensaba que era costumbre de mi empresa que para algo es francesa. Pero mi suizo también tiene ‘apéros’ a menudo en el trabajo, así que debe ser normal por estos lares.

Claro, que tanto cava (perdón, champagne) a mediodía no podía ser bueno. En especial con otras 5 o 6 horas de trabajo por delante. Debieron percatarse y las cambiaron a la tarde. Hasta que llegó el nuevo director de Recursos Humanos y, escandalizado, declaró que un ‘apéro’ sólo puede hacerse antes de comer.

Así que hoy a mediodía brindaremos por mi despedida y chocaremos unas copas con otras. Y mientras corre el cava (perdón, champagne) una parte de mí estará triste porque al fin y al cabo, esta es la empresa que me quiso contratar cuando llegué a Suiza, que me hizo tener cosas con las que nunca me permití soñar y que financió mis castillos de aire junto a mi suizo.

Y aunque cosas malas las ha habido en estos dos años y medio,  hoy brindaremos sólo por los buenos  momentos.

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