Una vida bien escrita es casi tan rara como una vida bien vivida (Thomas Carlyle)
Los recuerdos son definidos como imágenes del pasado archivadas en la memoria. Hoy se sabe que la memoria no es del todo fiable y que a veces hay cosas que se olvidan o existen otras que son recordadas de forma incorrecta.
Al contar a alguien un suceso o escribir acerca del mismo, desde nuestra óptica subjetiva, estamos ya distorsionando ese evento.
Y así, puede que pasado un tiempo, al releer los acontecimientos difuminemos nuestro recuerdo de ellos y confundamos a nuestra memoria.
Pero en mi opinión, es mejor un recuerdo alterado que uno inexistente. Quizás a menudo al escribir exagere o decore los acontecimientos con el afán de hacerlos más atractivos a la lectura, pero sé que al releerlos, mi yo futuro sabrá que de un modo u otro eso sucedió.
Por eso he escrito siempre, por eso vuelvo a escribir ahora. Como Gabo, maestro en el arte de la palabra, dijo: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla”.
Esta es la mía, y como la recuerdo día a día.
